Sheikh Abdur Rehman
August 27, 2025 11:43 am

Equilibrar el dunya y el din comienza por reconocer el significado de cada uno. El dunya se refiere a la vida mundana: carrera, familia, estudios, riqueza y responsabilidades cotidianas. El din es la religión, tu relación con Alá, el cumplimiento de obligaciones como el salah, el ayuno, la honestidad, la modestia y vivir según los valores islámicos. El islam no exige abandonar el mundo; más bien, enseña que el dunya debe servir como herramienta para fortalecer tu din. Conocer este fundamento te ayuda a ver la vida como un viaje completo en lugar de dos caminos separados.
La clave es poner a Alá primero en cada aspecto de la vida. Esto significa realizar las oraciones obligatorias a tiempo, evitar lo que Alá ha prohibido y mantener tu corazón unido a Él al realizar tus obligaciones mundanas. Priorizar no significa ignorar tu trabajo, educación o responsabilidades; significa asegurarte de que no te distraigan de la religión. Cuando planificas tu día en torno al Salah en lugar de que el Salah se centre en tu día, tu enfoque se desplaza naturalmente hacia el equilibrio. El éxito en el dunya se convierte en un medio para el éxito en la religión.
Tu trabajo, tus estudios, tu vida familiar e incluso tu recreación pueden transformarse en actos de adoración si se realizan con la intención correcta. Ganar ingresos halal para mantener a tu familia, estudiar para beneficiar a la Ummah o ser amable en las interacciones diarias pueden convertirse en parte de tu Din. El Profeta Muhammad ﷺ enseñó que incluso una sonrisa es caridad. En lugar de ver el dunia como una distracción, considéralo un recurso para obtener la complacencia de Alá y prepararte para el Más Allá. Este cambio de mentalidad facilita mucho el equilibrio.
El equilibrio requiere disciplina y esfuerzo consciente. Empieza por establecer tus horarios de Salah como innegociables, y luego programa tu trabajo, estudios y tareas personales en torno a ellos. Reserva un tiempo para la recitación del Corán a diario, aunque sea corto. Limita el tiempo perdido en distracciones como navegar sin parar o chismear. Practica la gratitud y el recuerdo de Alá a lo largo del día, incluso mientras trabajas. Administra tus finanzas responsablemente, evitando la usura y asegurando ingresos halal. Rodéate de personas que te recuerden el Din mientras te destacas en el dunya. Las pequeñas acciones constantes construyen un equilibrio a largo plazo.
La vida moderna a menudo nos abruma, lo que nos lleva a descuidar el Din o a agotarnos por las actividades mundanas. Algunos tienen dificultades para administrar su tiempo, mientras que otros se sienten culpables por disfrutar del Dunya. La solución es recordar que el Islam fomenta la moderación. No tienes que renunciar a la diversión ni a la relajación; solo necesitas mantenerla dentro de los límites halal. Cuando te sientas desequilibrado, haz una pausa y reevalúa: ¿te estás saltando las oraciones? ¿Pasas demasiado tiempo buscando riqueza? ¿O estás descuidando tu carrera y volviéndote dependiente de los demás? Ajusta y renueva tus intenciones con regularidad.
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