Sheikh Abdur Rehman
August 27, 2025 12:25 pm

La paciencia, o sabr en el islam, es una cualidad de inmenso valor en la vida del creyente. Cuando Alá dice: «Ciertamente, Alá está con los pacientes» (Corán 2:153), enfatiza que quienes se mantienen pacientes ante las dificultades, las pruebas y las dificultades no quedan solos. Alá les promete su especial cercanía, ayuda y misericordia. Este versículo nos recuerda que la paciencia no se trata solo de esperar, sino de mantener la firmeza, la calma y confiar en la sabiduría de Alá durante los desafíos.
La frase significa el apoyo, la guía y la protección de Alá para quienes demuestran paciencia. Estar “con” alguien en este contexto divino significa otorgarle fuerza, paz y, con el tiempo, éxito. Muestra que la compañía de Alá es una recompensa para quienes soportan las dificultades sin quejarse. Esta cercanía no es física, sino espiritual: Alá concede tranquilidad al corazón y alivia la carga de quienes confían en Él con paciencia.
La paciencia se menciona numerosas veces en el Corán y los hadices como una característica clave de los verdaderos creyentes. Es una forma de adoración y obediencia porque demuestra confianza en el plan de Alá. A través de la paciencia, el musulmán fortalece su fe y desarrolla resiliencia ante las dificultades de la vida. El Profeta Muhammad (ﷺ) también destacó la paciencia como “la mitad de la fe”. Sin paciencia, la adoración, las relaciones e incluso la vida cotidiana se vuelven incompletas.
Alá ha prometido inmensas recompensas a quienes son pacientes. El Corán menciona que quienes son pacientes recibirán una recompensa ilimitada e inconmensurable (Corán 39:10). También se les promete perdón, misericordia y el Paraíso. La paciencia protege a los creyentes de la desesperación, les otorga las bendiciones de Alá y eleva su estatus en el Día del Juicio. En tiempos de dolor, la paciencia convierte el sufrimiento en un medio de elevación espiritual y éxito eterno.
Practicar la paciencia implica controlar las emociones, evitar la ira y confiar en el tiempo de Alá. Un creyente puede cultivar la paciencia recordando a Alá, haciendo du’a y reflexionando sobre las pruebas de los profetas que soportaron grandes dificultades. También significa ser constante en la oración, el ayuno y las buenas obras, incluso cuando la vida se siente pesada. Al centrarse en la gratitud y evitar las quejas, el musulmán fortalece su paciencia y se acerca a Alá.
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