Sheikh Abdur Rehman
August 27, 2025 06:46 am

La lengua es pequeña, pero tiene el poder de construir o destruir vidas. En el Islam, cuidar lo que se dice es una señal de verdadera fe. Entre los pecados más destructivos de la lengua se encuentra la maledicencia (ghibah), que consiste en hablar de alguien en su ausencia de una manera que no le gustaría. Aunque pueda parecer inofensivo o casual, las consecuencias ante los ojos de Alá son graves.
Alá nos advierte claramente en el Corán:
«No os calumniéis unos a otros. ¿Acaso alguno de vosotros desearía comer la carne de su hermano muerto? ¡Lo detestarías!».
(Sura Al-Hujurat 49:12)
El Profeta ﷺ también dijo:
«La maledicencia es mencionar algo de tu hermano que a él no le gusta».
(Sahih Muslim)
Cuando se le preguntó si seguía considerándose maledicencia aunque fuera cierto, respondió:
«Si lo que dices de él es cierto, lo has calumniado; si es falso, lo has difamado».
(Sahih Muslim)
La maledicencia no se limita a los insultos evidentes. Puede manifestarse de formas sutiles: burlarse del aspecto físico de alguien, hacer bromas a su costa, difundir información privada o incluso suspirar por sus defectos. En el mundo actual, no solo ocurre en persona, sino también en Internet, en chats grupales y en las redes sociales.
Lo que hace que la maledicencia sea tan peligrosa es que destruye tanto las relaciones como las buenas acciones. El Profeta ﷺ explicó que en el Día del Juicio, las buenas acciones de una persona pueden transferirse a aquellos a quienes ha hecho daño, dejándola sin recompensa alguna.
Piensa antes de hablar: si tus palabras no aportan nada beneficioso, es mejor guardar silencio.
Recuerda tus propios defectos: centrarte en mejorar como persona no te deja tiempo para criticar a los demás.
Detén la conversación: si los demás están hablando mal a tus espaldas, cambia de tema o aléjate.
Pide perdón: reza por la persona de la que has hablado mal y pide a Alá que te perdone.
Usa la lengua para el bien: sustituye los chismes por dhikr, du‘a o palabras amables.
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